Aunque la economía enfrenta desafíos, el empleo mexicano conserva un dato relevante: la mayoría de la población económicamente activa se mantiene ocupada y con ingreso.

La tasa de desocupación se mantuvo baja en el país. Más de 60 millones de personas se reportan ocupadas. Analistas señalan la necesidad de reforzar empleo formal.

La lectura positiva no niega la informalidad; al contrario, permite identificar dónde deben concentrarse las políticas de capacitación, formalización y apoyo a pequeñas empresas.

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Si la inversión pública y privada se traduce en proyectos productivos, el país puede convertir la estabilidad ocupacional en empleos con mejores prestaciones, mayor productividad y trayectorias de largo plazo.

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